
Resumen:
La escena es algo así: dos personas que alguna vez estuvieron locamente enamoradas, se separaron por la influencia de sus familias y el destino. No se vieron durante años, pero ahora el destino les deparó un giro inesperado y se encontraron cara a cara en la misma oficina. El giro es que uno ahora es el jefe y el otro, pobre de sí, se ve obligado a trabajar bajo sus órdenes.
Ahora, por obligación, se consumen mutuamente a diario. Los viejos recuerdos y ese amor incompleto siguen atormentándolos. Por mucho que intenten decir: "Solo somos profesionales", esa vieja chispa se reaviva. Huir de este amor ya no es su culpa. Por un lado, una montaña de ego; por el otro, el mismo dolor de siempre: ¡una vorágine devastadora!